La compleja situación internacional



En el último año se suscitaron políticos relevantes que influyen sobre la actual situación internacional. Entre ellos destacan el Brexit, que genera la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el triunfo de Trump en los Estados Unidos, la derrota de Renzi en Italia y el fortalecimiento de partidos políticos de extrema derecha en Francia, Austria, Holanda e, incluso, en Alemania. Todo esto se da en un contexto político de descontento con la globalización económica, donde el mundo desarrollado sufrió una crisis relevante en el año 2008, y en algunos países desarrollados, especialmente en Europa, la siguen padeciendo.

Vivimos en un régimen capitalista donde lo financiero prima sobre lo productivo y lo social, donde al 85% de las transacciones mundiales corresponden a la actividad financiera y el restante 15% a las actividades productivas. Donde las grandes empresas transnacionales obtienen mayores ganancias en la actividad financiera que en su propia actividad productiva. En el descontento generalizado influyen la regresiva evolución de la distribución del ingreso y el mantenimiento del salario real en las últimas décadas. Pero uno de los temas más relevantes en el mundo desarrollado lo constituye el tema del empleo. Por ejemplo, Trump culpa al comercio internacional del desempleo imperante en EEUU. Sin embargo hay diversos estudios que muestran que solo el 14% de ese desempleo deriva de la liberalización comercial y el 86% restante de los avances tecnológicos que sustituyen empleos por equipos.  Hay también estudios que intentan demostrar que en los próximos 10 años los cambios tecnológicos van hacer desaparecer el 48% de los empleos actuales en ese país. En esencia el tema central deriva de los cambios tecnológicos, que aumentan la productividad, y que no llega a los trabajadores. Se lo apropia el capital, y los salarios reales se mantienen estables. Ello aumenta las desigualdades, genera mayores dificultades para futuros empleos y seguramente son un factor determinante de las protestas y desencantos en las sociedades desarrolladas.

            Desde otro ámbito, China ha pasado a ser la mayor economía mundial, si se mide el PBI en función de la paridad de los poderes de compra. Ello significa que, para las comparaciones, se fija un tipo de cambio por el cual cada país compra los mismos bienes y servicios, por ejemplo, por un dólar. China ya es el primer exportador de bienes y de productos manufacturados. La decisión del gobierno de los EEUU de rechazar el acuerdo Transpacífico, cuyo objetivo central era enfrentar a China en sus mercados más cercanos, traerá nuevas ventajas para el predominio de China en materia comercial. China que en el pasado fue proteccionista, y utilizó su política cambiara y sus bajos salarios para ganar competitividad, pero hoy aparece con un discurso en la conferencia de Davos,  donde se proclaman los campeones del libre comercio. Ello es nítidamente una respuesta al anunciado proteccionismo proclamado por el gobierno de Trump.  Por otro lado, el dinamismo económico provenía del consumo de la economía norteamericana. Pero en los últimos años es más importante el consumo de Asia. Y el dinamismo económico para el futuro, seguramente mantendrá esa tendencia. Por ello se habla de que las relaciones de poder pasaron desde el Atlántico hacia el Pacífico. China ya ha pasado a exportar bienes de alta y media tecnología. China predomina en lo comercial e intenta jugar cierto rol en el plano financiero, con la creación de instituciones financieras con capacidad de competir con, por ejemplo, el Banco Mundial, dominado por los EEUU. China jugará un papel cada vez más importante que le otorgará mayor poder político que en la actualidad. Este no es un tema menor para América Latina, en la medida que es el primer  comprador de bienes de la mayoría de los países sudamericanos. China no busca expandir ni imponer su régimen y modelo político, pero en materia comercial nos compra productos primarios y nos vende bienes de  alta y media tecnología. Esto requerirá de nuevas negociaciones, para que América del Sur pueda encontrar nuevas formas de inserción y de integración.

            Estados Unidos mantiene su hegemonía militar, lo que le sigue dando poder político. Mantiene la primacía en avances tecnológicos y en materia comunicacional. El dólar se mantiene como moneda de reserva, y los intercambios comerciales y financieros se realizan básicamente en dicha moneda. Pero pueden haber cambios en el plano económico, especialmente por la actitud del gobierno de Trump que declara “primero EEUU”, que plantea nuevos mecanismos de proteccionismo, que intenta -y en algunos casos lo viene consiguiendo-, que las grandes empresas transnacionales de ese país inviertan dentro del país, para generar nuevos empleos y no en el exterior. Trump busca acercamientos con Putin y promueve una política conflictiva con respecto a China. La competencia comercial entre EEUU y China está arriba de la mesa. Trump culpa por la pérdida de empleo a México y a China. En este primer mes de gobierno Trump ha golpeado a México con medidas concretas, como la del muro y cierta pérdida de inversiones de empresas norteamericanas, y con declaraciones agresivas y violentas, como es el caso de los inmigrantes mexicanos. México pertenece a América Latina y hay que defenderla y atraerla hacia la región. Este es un tema central para nuestra región, donde sería imprescindible avanzar en mayores grados de unidad para enfrentar la nueva situación mundial.

            Pero a nivel mundial, a nuestro parecer, el tema central es la competencia y las posibilidades de enfrentamiento entre EEUU y China. Mientras tanto, es nítido que Europa ha perdido poder. En la competencia comercial todo hace suponer que China seguirá primando. Difícil intentar saber las respuestas del gobierno de Trump, que manifiesta cercanía con Putin, que dice defender islas del Mar de China en conflicto, contra las posiciones de China, y no sabemos qué medidas tomará en las nuevas relaciones comerciales. Se manifestó sobre un arancel de 35% a los productos chinos pero no lo ha concretado. Surgen muchas incógnitas entonces sobre las futuras posiciones de EEUU con respecto a China, pero es un tema vital para el futuro internacional.

            Atentos a esta nueva situación es muy relevante el acercamiento, la complementariedad, los avances en el grado de unidad para las futuras negociaciones de América Latina. Así lo debieran entender los países con gobiernos, tanto de derecha como de izquierda, de nuestra región. La integración regional sigue siendo vital.

Alberto Couriel

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