Al igual que el año pasado, el Uruguay y especialmente Montevideo, vivió una gran fiesta el día internacional de la mujer. Fue una extraordinaria manifestación de poder. Como decíamos el año pasado, fueron las abuelas, las madres, las hijas, las nietas. Pero este 8 de marzo fue especialmente un acto masivo de la juventud. Las jóvenes generaciones predominaban nítidamente en la marcha y le dieron el tono de fiesta. Su alegría, sus cantos, sus tambores, sus saltos fueron algunos de los diferentes mecanismos utilizados para estos festejos. La elevada presencia de la juventud marca la enorme potencialidad de este movimiento para seguir influyendo en la vida social y política del país. Múltiples son sus consignas de igualdad en diversos aspectos de la vida nacional, pero en la actualidad los numerosos casos de femicidio, son una de las grandes banderas que generan tan elevada movilización. Como decíamos el año pasado, podrían ser 100.000, 200.000 o 300.000, pero sin duda fue un acto extraordinariamente exitoso.
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