Inserción económica internacional y empleo



Para un país pequeño como Uruguay la inserción económica internacional es vital para su desarrollo y el empleo es el tema central para avanzar hacia la igualdad. Vivimos en un mundo donde se proclama permanentemente por la libertad de comercio, pero en la realidad esta no existe, por la cantidad de acuerdos comerciales existentes y porque los países desarrollados imponen restricciones a través de ayudas a los productores rurales, picos arancelarios, rubros sensibles y así sucesivamente. Entre los años 2003 y 2014, al influjo del crecimiento de China y de su demanda sobre productos primarios, aumentaron los precios internacionales de estos productos, lo que favoreció a las economías de los países de la América del Sur. Lo importante a destacar es que en el mundo del conocimiento, los países de nuestra región venden básicamente commodities, con muy bajo valor agregado lo que limita las posibilidades de empleo y de avanzar hacia la igualdad.

En la Cepal de Raúl Prebisch se planteaba el tema como de relaciones Centro-Periferia, donde el Centro exportaba productos industriales y la Periferia productos primarios, lo que afectaba negativamente sobre los términos de intercambio y limitaba las posibilidades de empleo. La salida que planteaba la Cepal era la necesidad de la industrialización para los países de la periferia. En la actualidad las relaciones Centro-Periferia consisten en que los países de la Periferia siguen exportando productos primarios mientras que los países desarrollados colocan rubros de alta y media tecnología. Alrededor del 80% del comercio mundial se realiza a través de cadenas de valor, cuyos centros están en EEUU, Alemania y China. Por lo tanto, la Cepal plantea la necesidad de que los países de la Periferia se incorporen a cadenas de valor internacionales y regionales en etapas donde puedan exportar rubros de alta y media tecnología. Para la América del Sur el papel de Brasil es central para generar estas cadenas de valor.

En Uruguay estamos en plena campaña electoral para las elecciones internas de junio y nacionales de octubre de 2019. En el Frente Amplio se deciden los candidatos a la presidencia en el Congreso del 1 de diciembre. Están apareciendo los primeros candidatos, pero lo relevante es que también en dicho Congreso se resuelven las bases programáticas para un futuro gobierno 2020-2025. Y este tema de la inserción económica internacional y sus efectos sobre el empleo no está suficientemente contemplado en los primeros borradores. Uruguay exporta productos primarios al mundo internacional pero en cambio el 70% de las exportaciones a Brasil y Argentina corresponden a productos provenientes de la industria manufacturera. De estos productos primarios destacan la carne vacuna con avances tecnológicos importantes como la trazabilidad, la soja con bajo valor agregado, la madera con potencialidades de mayor valor agregado y los lácteos. Si bien hubieron avances importantes de aumentos de productividad en el sector agropecuario, básicamente seguimos colocando en el exterior productos primarios. Esto no me atiende ni me resuelve los problemas del empleo, que en la actualidad afectan al 42% de la población económicamente activa. Este 42% deriva de 7,9% de desocupación abierta, 9% de subempleo ( el que trabaja menos de 40 horas a la semana) y 25% de informalidad. Si seguimos exportando exclusivamente productos primarios no vamos a poder resolver los problemas del empleo y para un gobierno de izquierda este es un tema central, porque está en la base para avanzar hacia la igualdad. Una primera etapa de avance sería aumentar el valor agregado de los actuales rubros de exportación. Se requiere una política económica específica para atender el tema e inclusive que futuros acuerdos comerciales lo permitan y faciliten. Por otro lado, es muy relevante avanzar en rubros de exportación de alta y media tecnología. Esto requiere incorporarnos a cadenas de valor internacionales y sobre todo, regionales para alcanzar este objetivo.

Avanzar en una nueva inserción económica internacional requiere de una estrategia de desarrollo que genere una estructura productiva que atienda las posibilidades de exportaciones con más valor agregado y contenido tecnológico pero que además atienda los problemas del empleo. Hay que seguir profundizando en los complejos productivos que está trabajando la OPP. Pero lo relevante de estos estudios es que se puedan elegir los complejos correspondientes para apoyarlos a través de los distintos instrumentos de política económica. Hay que definir y elegir porque el libre juego del mercado no me resuelve estos problemas, ni los de la inserción económica internacional ni los del empleo. Habrá complejos que ayuden a incorporar contenido tecnológico en las exportaciones, habrá complejos que atiendan los problemas del empleo, teniendo en cuenta los avances tecnológicos que generan nuevos empleos pero que pueden afectar a empleos menos calificados.

Después de 13 años de gobierno, el FA no elaboró una estrategia de desarrollo que defina prioridades entre los sectores y rubros productivos. Es una buena hora para un debate serio y profundo sobre la inserción económica internacional y la resolución de los problemas del empleo. Son temas centrales para el futuro. Si no se resuelven adecuadamente será muy difícil avanzar hacia el desarrollo y la igualdad. La situación internacional juega mucho, y también la situación regional, sobre todo las situaciones de Argentina y Brasil actualmente en plena crisis. Pero justamente la estrategia de desarrollo debe ayudar a enfrentar problemas que pueden surgir desde el exterior.

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