El Congreso del Frente Amplio y los impuestos



El 1 y 2 de diciembre se realizó el Congreso del Frente Amplio que aprobó el programa para un futuro gobierno 2020/2025 y proclamó los 4 precandidatos a la presidencia de la República, en un clima de gran entusiasmo y de mucha unidad. Alrededor de 1500 congresales participaron del evento, donde se fundamentaron las distintas posiciones con mucho respeto. El sábado de mañana trabajaron las subcomisiones de los 5 desafíos y en la tarde definieron las 5 comisiones correspondientes. El debate sobre los temas impositivos marcó diferencias importantes, aunque en general, la orgánica del Frente Amplio se ubica a la izquierda de la bancada parlamentaria y ésta, a la izquierda de las posiciones del Poder Ejecutivo. El domingo, para que la discusión no llegara a la Plenaria del Congreso, los principales sectores políticos acordaron una fórmula más general que atendiera las distintas diferencias.

Vale la pena ensayar un comentario sobre determinados fundamentos y el papel que cumplen los impuestos en un gobierno de izquierda. Para las posiciones que no desean aumentar impuestos, se plantean que los aumentos pueden afectar el voto de las capas medias y el proceso de inversiones. Buscando objetivos de igualdad la izquierda ha planteado reformas tributarias y ha ganado tres elecciones consecutivas. Con lenguaje cuidadoso se pueden plantear aumentos de impuestos a los sectores más ricos y de mayores ingresos. Sobre el efecto negativo sobre las inversiones, es una permanente argumentación de los empresarios, pero estos deciden inversiones en función de la rentabilidad. Ésta es consecuencia de los precios internacionales, de las innovaciones e introducción del progreso técnico, de los aumentos de la productividad, de la calificación de la mano de obra y así sucesivamente. Generalmente los impuestos juegan un papel menor. La rentabilidad de las inversiones en forestación derivan fundamentalmente de la calidad de la tierra. Las inversiones extranjeras se pueden ver afectadas si hay posibilidades de acciones de expropiación o nacionalizaciones, o si les afectan la libertad de enviar el total de sus ganancias a sus casas matrices, pero los impuestos juegan un papel muy menor. Inclusive hay estudios de organismos internacionales que han mostrado que en Uruguay se realizaron inversiones que se hubieran efectivizado aunque no hubiesen tenido exoneraciones tributarias. Uruguay tiene una excelente imagen internacional que puede aprovechar para el ingreso de dichos capitales, siempre que también atiendan intereses nacionales.

Quienes entendemos que hay posibilidades de avances impositivos a los sectores de más altos ingresos y de mayor riqueza deriva del papel relevante de los impuestos en avanzar hacia la igualdad en la riqueza y en los ingresos. En estos anos la riqueza no ha sufrido modificaciones, porque ella es la consecuencia de la concentración de la propiedad y de transferencias vía herencias. El programa del FA defiende a las empresas públicas, pero en su programa no surgen nuevos elementos de cambios de propiedad. Por lo tanto, la única forma de enfrentar las desigualdades de riqueza sólo se pueden atender por la vía impositiva, especialmente los impuestos al patrimonio y a las herencias.

Para avanzar hacia la igualdad de ingresos, tenemos la limitación de la concentración de la propiedad, pero juegan un papel muy relevante mejoras sustantivas en el empleo digno, los aumentos de los salarios reales, el incremento del gasto social y las propias reformas tributarias. En los países desarrollados es muy clara la influencia de los impuestos. Antes de impuestos algunos países desarrollados pueden tener un coeficiente de Gini cercano al de Uruguay, pero después de impuestos, en esos países desarrollados, el índice de Gini puede bajar entre cinco y diez puntos. Uruguay tiene el índice de Gini más bajo de la América Latina, pero está muy lejos del predominante en los países desarrollados. Pueden haber diferencias en los niveles de productividad, en la estructura del empleo, pero sin duda los niveles y estructura de la tributación están jugando un papel relevante. Con un lenguaje cuidadoso y sin asustar a la sociedad, que de todas maneras lo van a hacer los grandes medios de comunicación, es factible avanzar en nuevas reformas tributarias con impuestos a los sectores de mayores ingresos, al capital y a los de mayor riqueza.

Hay que enfrentar mitos. Uruguay acaba de abrir el mercado de Japón para las carnes. Es un logro muy importante sin requerir un clásico TLC, donde nos hubieran incluido propiedad intelectual, liberalización de los servicios, compras gubernamentales, conflictos entre inversor y el Estado a cargo de tribunales internacionales y así sucesivamente. Capaz que también se puede lograr una baja de aranceles para la carne con China sin necesidad de un TLC.

 

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